La sidra natural,
esencia de Asturias

La sidra natural es mucho más que una bebida: es uno de los símbolos más profundos de la cultura asturiana. Elaborada de forma artesanal a partir de la fermentación del zumo de manzana, sin azúcares añadidos, conserva toda su autenticidad. Su gas carbónico se genera de manera natural durante el proceso de fermentación, sin añadirse en ningún momento, lo que le confiere su carácter único.

Presente en Asturias desde antes de la conquista romana, la sidra ha acompañado a generaciones y forma parte inseparable de nuestra historia y tradiciones. Hoy, ese legado ha sido reconocido a nivel mundial al ser declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Además de su valor cultural, el consumo moderado de sidra natural aporta numerosos beneficios. Gracias a sus antioxidantes, contribuye a la protección del corazón y a la reducción del colesterol LDL. Es una bebida diurética y rica en vitaminas (C, B, E y K), minerales esenciales como potasio, zinc, magnesio y fósforo, y pectinas, que favorecen la digestión y ayudan a regular el tránsito intestinal, el ácido úrico y los niveles de azúcar en sangre.

El escanciado,
identidad de Asturias

Escanciar la sidra asturiana no es solo un gesto tradicional, sino una práctica fundamental para disfrutarla en plenitud. Al dejar caer la sidra desde cierta altura, el líquido se oxigena y se activa su gas carbónico natural, lo que permite que la bebida “despierte” tras salir de la botella y gane en frescor y vivacidad.

Este proceso libera los aromas y realza los sabores, ya que el choque contra el borde del vaso provoca el llamado espalme: una fina espuma que aparece brevemente y señala un buen escanciado. Ese instante es el momento óptimo para beber la sidra, cuando sus cualidades organolépticas se expresan con mayor intensidad y equilibrio.

Además, el escanciado busca reproducir la experiencia original de la sidra recién salida del tonel, donde el gas se muestra más activo. Más allá de su función técnica, este ritual es parte esencial de la cultura asturiana, un acto social que acompaña encuentros y celebraciones, y que simboliza respeto por el producto y por una tradición transmitida de generación en generación.

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